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domingo, 25 de marzo de 2018

Guerra Antisubversiva: Un golpe de estado pedido por el público

24 de marzo: el golpe que más aplaudieron los argentinos. 

Por Nicolás Márquez | Prensa Republicana

Tal como viene sucediendo año tras año, en esta semana del 24 de marzo (fecha convertida en insólito feriado turístico) un conglomerado de actos públicos, declaraciones televisivas y encendidas alocuciones serán brindadas por referentes de los partidos políticos, en repudio a las Fuerzas Armadas por haber tomado el poder del Estado en 1976 y desde allí, haber interpuesto un “genocidio” contra “luchadores sociales”, según repiten con insistencia los voceros de la partidocracia y del establishment comunicacional.



Sin embargo, en estos histriónicos discursos, tanto recolectores de votos como figurones de circunstancia omitirán recordar el apoyo irrestricto que todos los partidos políticos del país (empezando por los que hoy declaman en primera fila), personalidades múltiples y diferentes estamentos de la sociedad civil de todas las ideologías le dieron a la pacífica sublevación militar que a la sazón destituyó a Isabelita y aquella impresentable corte de gangsters que la secundaba. Y motivos para tal consenso “destituyente” no faltaban: durante los casi tres años que iban de gobierno peronista (desde mayo de 1973 a marzo del 76) el terrorismo paraestatal de la Triple A ya había asesinado a medio millar de personas; el terrorismo marxista protagonizado por el ERP y Montoneros había causado 1.358 homicidios (cantidades informadas y ratificadas en su momento por diarios antagónicos como La Prensa o La Opinión), y el número de guerrilleros desaparecidos tras las órdenes presidenciales de “aniquilar el accionar de los elementos subversivos” ya ascendía a 900.

Desde mayo de 1974 centenares de guerrilleros del ERP operaban en los montes de la selva de Tucumán, dándole guerra al Estado en el afán de segregar la Provincia del territorio nacional. En esa intentona secesionista fueron famosos los crímenes de niños cometidos por la subversión: el caso más famoso fue el de las hermanas María Cristina y María Fernanda Viola (de 3 y 5 años respectivamente), la primera asesinada a balazos y la segunda acabó un mes internada en estado de coma, con secuelas irreparables. El padre de ambas, el Capitán Humberto Viola, también fue asesinado en el mismo ataque. Lo expuesto no fue un hecho aislado: entre 1969 y 1979 las bandas terroristas cometieron 21.665 actos de subversión (entre ellos 5052 colocaciones de bombas y 1748 secuestros), cantidades ratificadas en la sentencia dictada el 9/10/1985 por la Cámara Federal de Apelaciones en lo Criminal y Correccional – Cap. 1. Cuestiones de hecho – Causa 13.

En todo el período de barbarie y desgobierno previo al 24 de marzo de 1976, no sólo no se dictó ninguna condena a un solo terrorista, sino que centenares de ellos fueron premiados y amnistiados durante el lamentable pasaje presidencial de Héctor Cámpora: de los más de 1000 terroristas beneficiados con la impunidad, 371 terroristas ya tenían condena judicial.

Como si los escalofriantes datos de la guerra civil entonces vigente fuesen insuficientes, los números económicos se desplomaban y la hiperinflación (según informe de FIEL) arrojaba una proyección anual del 17.000% para 1976.

Durante los días previos al 24 de marzo, las declaraciones de personalidades y las notas de los diarios reflejaban el clima imperante: “Un muerto cada cinco horas, una bomba cada tres” publicaba La Opinión (19/03/76). “Es inminente el final. Todo está dicho” redundaba La Razón. Pero la expresión más clara de lo que la clase política podía dar fue del diputado Molinari:

“¿Qué podemos hacer? Yo no tengo ninguna clase de respuesta”.

De la oposición nada podía esperarse. El jefe de ésta, Ricardo Balbín (a la sazón presidente de la UCR), efectuó un público y desembozado lavado de manos el 22 de marzo, alegando: “Hay soluciones, pero yo no las tengo”. Ya el 27 de febrero el comité nacional de la UCR había incentivado el golpe al publicar la siguiente exhortación: “Toda la Nación percibe y presiente que se aproxima la definición de un proceso que por su hondura, vastedad e incomprensible dilación, alcanza su límite”.

Horas antes del fin de aquel tenebroso régimen, se escapaba al exterior el máximo líder sindical, Casildo Herrera: “yo me borro” fue su conocida sentencia al llegar sano y salvo a Montevideo. Y lo bien que hizo en huir, a sus antecesores en el máximo cargo jerárquico de la CGT no les había ido nada bien: tanto José Alonso como José Ignacio Rucci habían sido asesinados poco antes por las balas montoneras. Dos días previos al 24 de marzo renunció también el Intendente de la Ciudad Buenos Aires José Embrioni y mientras tanto, el hombre fuerte de aquel gobierno, el hechicero José López Rega, se encontraba prófugo de la justicia escondido en Europa. Pero la bochornosa competencia de estampidas y deserciones también llegó al Congreso de la Nación: “Los legisladores que asistieron al Parlamento se dedicaron a retirar sus pertenencias y algunos solicitaron un adelanto de sus dietas” informó Clarín el 21 de marzo.

En suma, la ceguera ideológica de los que ahora repiten la estereotipada historia oficial a base de aforismos parciales y sensibleros oculta que “la inmensa mayoría de los argentinos rogaba casi por favor que las Fuerzas Armadas tomaran el poder. Todos nosotros deseábamos que se terminara ese vergonzoso gobierno de mafiosos”, textuales palabras dirigidas a la revista alemana “Geo” en 1978 por el escritor Ernesto Sábato: el mismo tránsfuga que después presidió la Conadep y encima prologó el libro “Nunca Más”, el emblemático best seller financiado por el inconcluso gobierno de Raúl Alfonsín.

Pero el apoyo generalizado a los militares proveniente de los mismos sectores que hoy los repudian no se limitó a la sublevación del 24 de marzo. Una vez constituido el nuevo gobierno, sus aplaudidores se sumaron a cogobernar con entusiasmo: de las 1.697 intendencias vigentes en la gestión del Presidente Jorge Rafael Videla, solo el 10% de ellas eran comandadas por miembros de las FF.AA.; el 90% restante, estaba conformado por civiles repartidos del siguiente modo: el 38% de los intendentes eran personalidades ajenas al ámbito castrense de reconocida trayectoria en sus respectivas comunas, y el 52% de los municipios restantes era comandado por los partidos tradicionales en el siguiente orden: la UCR contaba con 310 intendentes en el país, secundada por el PJ (partido presuntamente “derrocado”) con 192 intendentes; en tercer lugar se encontraban los demoprogresistas con 109, el MID con 94, Fuerza Federalista Popular con 78, los democristianos con 16, el izquierdista Partido Intransigente con 4 y el socialismo gobernaba la ciudad de Mar del Plata. En otras áreas, el socialista Américo Ghioldi se constituía en embajador en Portugal; en Venezuela, el radical Héctor Hidalgo Solá haría lo propio, Rubén Blanco en el Vaticano y Tomás de Anchorena en Francia; el demoprogresista Rafael Martínez Raymonda en Italia, el desarrollista Oscar Camilión en Brasil y el demócrata mendocino Francisco Moyano en Colombia. En tanto, el Partido Comunista ratificó su apoyo a Videla y fue la primera vez que una gestión de facto no prohibió ni declaró ilegal al PC.

Por supuesto que en el marco de la guerra civil desatada por el terrorismo marxista el gobierno militar cometió errores y horrores, pero en absoluto estos fueron en la proporción ni en la dimensión que pretenden endilgarles los reescribidores de historietas: hoy ya sabemos oficialmente que los desaparecidos no fueron 30 mil sino 6447 (según listado gubernamental del año 2006) y que dentro de esta aminorada cantidad “Habrá alguno que otro desaparecido que no tenía nada que ver, pero la inmensa mayoría era militante y la inmensa mayoría eran montoneros”, literal confesión brindada por Mario Firmenich al periodista español Jesús Quinteros.

Se va otro 24 de marzo, y otra vez nos estamos perdiendo una renovada oportunidad de discutir y repensar en serio y con afán superador el triste pasado reciente. Muy probablemente nada de los hechos citados en esta nota serán mencionados en los sucesivos carnavales de la memoria, los cuales girarán en torno a un inamovible y exótico feriado que, para lamento del grueso de los habitantes de Argentina, este año cae sábado.

Nota publicada originariamente en Infobae bajo el título “Una fecha con mala memoria”

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Fuerzas Especiales: Asalto a la embajada iraní (Parte 2)

Asalto a la embajada iraní 
Un ícono en las operaciones anterroristas 
Parte 2
Viene de Parte 1


Primer día: 30 de abril 
Aproximadamente a las 11:30 del miércoles 30 de abril, los seis miembros fuertemente armados del DRFLA irrumpieron en el edificio de la embajada iraní en Princes Gate, South Kensington. Los pistoleros rápidamente dominaron al agente de policía Trevor Lock del Grupo de Protección Diplomática (DPG) de la Policía Metropolitana. Lock llevaba oculto un revólver Smith & Wesson calibre .38, [12] pero fue incapaz de sacarlo antes de ser dominado, aunque se las arregló para presionar el "botón de pánico" en su radio. Lock luego fue cacheado, pero el pistolero que realizó la búsqueda no encontró el arma del policía. Él quedó en posesión del revolver, y se negó a quitarse el abrigo, dado que le dijo a los pistoleros que quería "preservar su imagen" como un oficial de policía con el fin de mantenerlo oculto. [13] El funcionario también rechazó las ofertas de alimentos a lo largo el cerco por temor a que el arma se vería si tenía que usar el baño y un pistolero decidía acompañarlo. [14] 


 
Un revólver S & W calibre .38, similar al suministrado al PC Lock. 

Aunque la mayoría de la gente de la embajada fueron capturados, tres lograron escapar y dos lograron subir por una ventana de la planta baja y el tercero por la escalada a través de un parapeto en el primer piso de la Embajada etíope al lado. Una cuarta persona, el encargado de negocios Gholam-Ali Afrouz- y por lo tanto el oficial de más alto rango iraní actual brevemente escapó saltando por una ventana del primer piso, pero resultó herido en el proceso y fue capturado rápidamente. Afrouz y los 25 rehenes fueron conducidos a una habitación en el segundo piso. [15] La mayoría de los rehenes eran personal de la embajada-predominantemente nacionales iraníes, pero varios empleados británicos fueron capturados también. Los otros rehenes fueron todos los visitantes, con la excepción de Lock, el oficial de policía británico encargado de custodiar la embajada. Afrouz había sido nombrado para el cargo menos de un año antes, su predecesor había sido despedido después de la revolución. Abbas Fallahi, que había sido un mayordomo antes de la revolución, fue nombrado por el portero Afrouz. Uno de los miembros británicos del personal fue Ron Morris, de Battersea, que había trabajado para la embajada en varias posiciones desde 1947. [16] 

Durante el transcurso del asedio, la policía y los periodistas establecieron la identidad de varios otros rehenes. Mustapha Karkouti era un periodista que cubría la crisis de la embajada de EE.UU. en Teherán y estaba en la embajada para una entrevista con Abdul Fazi Ezzati, el agregado cultural. [17] Muhammad Hashir Faruqi fue otro periodista, en la embajada de entrevistar Afrouz para un artículo sobre la revolución iraní. Sim Haris y Chris Cramer, ambos empleados de la BBC, estaban en la embajada de intentar obtener visas para visitar Irán, con la esperanza de cubrir la raíz de la revolución de 1979, después de varios intentos fallidos. Se encontraban sentados junto a Moutaba Mehrnavard, que estaba allí para consultar Ahmad Dadgar, asesor médico de la embajada, y Ali aghar Tabatabal, que estaba recogiendo un mapa para su uso en una presentación que se había pedido a dar al final de un curso que había asistido. [18] 

RehénOcupaciónDestino[2]
Gholam-Ali AfrouzEncargado de negocios de la embajadaHerido durante el asalto
Shirazed BouroumandSecretario de la embajada
Chris CramerOrganizador de sonidos de la BBCLiberado antes del asalto
Ahmad DadgarConsejero médicoHerido durante el asalto
Abdul Fazi EzzatiAgregado cultura iraní
Abbas FallahiConcerge de la embajada
Muhammad Hashir FaruqiEditor anglopakistaní del Impact International
Ali Guil GhanzafarTurista pakistaníLiberado antes del asalto
Simeon HarrisGrabador de sonidos de la BBC
Nooshin HashemenianSecretario de la embajada
Roya KaghachiSecretaria del Dr. Afrouz
Hiyech Sanei KanjiSecretario de la embajadaLiberado antes del asalto
Mustapha KarkoutiPeriodista sirioLiberado antes del asalto
Vahid KhabazEstudiante iraní
Abbas LavasaniOficial jefe de la prensaMuerto durante el asalto
Trevor LockOficial del Diplomatic Protection Group 
Moutaba MehrnavardComerciante de alfombras
Aboutaleb Jishverdi-MoghaddamAgregado iraní
Muhammad MohebContador de la embajada
Ronald MorrisAdministrador y chofer de la embajada
Freida MozafarianOficial de prensaLiberado antes del asalto
Issa NaghizadehPrimer secretario
Ali Akbar SamadzadehEmpleado temporario en la embajadaMuerto durante el asalto
Ali Aghar TabatabalBanquero
Kaujouri Muhammad TaghiContador
Zahra ZomorrodianMayordomo de la embajada 

La policía llegó a la embajada casi inmediatamente después de que los primeros informes de disparos, y dentro de los diez minutos, siete oficiales del DPG estaban en la escena. Los agentes trasladaron a rodear la embajada, pero se retiraron a toda prisa cuando un hombre armado se presentó en una ventana y amenazó con abrir fuego. El Comisionado Adjunto John Dellow llegó casi 30 minutos más tarde y tomó el mando de la operación. [19] Dellow estableció una sede temporal en su coche antes de pasar a la Royal School of Needlework (Real Escuela de Costura) al final de Princes Gate y luego al 24 Princes Gate, una escuela de enfermería. [20] A partir de sus diversos puestos de mando, Dellow coordinó la respuesta de la policía, incluido el despliegue de D11, tiradores de la Policía Metropolitana, [2] y los oficiales con equipo especializado de vigilancia. Negociadores de la policía se pusieron en contacto con Oan a través de un teléfono de campaña pasó por una de las ventanas embajada, y fueron asistidos por un negociador y un psiquiatra. A las 15:15 Oan emitió el primer requerimiento del DRFLA, la liberación de 91 árabes detenidos en cárceles de Juzestán, y amenazó con volar la embajada y los rehenes si no se hacía antes del mediodía del 1 de mayo. [22] [23] 

Un gran número de periodistas también estaban en la escena rápidamente y fueron acorralados en una zona de espera para el oeste de la fachada de la embajada. [24] Poco después del comienzo de la crisis, el comité de emergencia COBR del gobierno británico, [3] fue reunido. El COBR está formado por ministros, funcionarios y asesores-expertos, incluyendo representantes de la policía y las fuerzas armadas. La reunión fue presidida por William Whitelaw, el Secretario de Interior, el primer ministro Margaret Thatcher no estaba disponible. El gobierno iraní acusó a los gobiernos británico y estadounidense de patrocinar el ataque como venganza por el asedio constante de la embajada de EE.UU. en Teherán. Dada la falta de cooperación por parte de Irán, Thatcher-que se mantuvo al tanto de la situación por Whitelaw-determinó que la ley británica se aplicaría a la embajada, a pesar de la Convención de Viena, según el cual la embajada es considerada suelo iraní. [25] 

A las 16:30, los pistoleros liberaron su primer rehén, Frieda Mozaffarian. Ella había estado enferma desde que empezó el asedio, y Oan había pedido a un médico para ser enviados a la embajada para tratarla, pero se negó a la policía. Los otros rehenes Oan engañados en la creencia de que Mozaffarian estaba embarazada, y Oan finalmente decidió poner en libertad Mozaffarian después de que su condición se deterioró. [26] 

Segundo día: 1 de mayo 
Las reuniones COBr continuó durante toda la noche y el jueves. Mientras tanto, dos equipos fueron enviados desde la sede del Servicio Aéreo Especial (SAS), cerca de Hereford, y llegamos a una zona de espera en los cuarteles de Regent Park. Los equipos de la B-Squadron, complementado por especialistas de otros escuadrones, estaban equipados con gas lacrimógeno, granadas de aturdimiento y explosivos y armados con Browning Hi-Power y pistolas Heckler & Koch MP5 metralletas. [Nota 4] [28] El teniente coronel Michael Rose, comandante del 22 SAS había viajado antes de la separación y se presentó a Dellow, el comandante de la operación policial. Aproximadamente a las 03:30 el 1 de mayo, uno de los equipos SAS trasladó al edificio de al lado de la embajada, normalmente ocupado por el Colegio Real de Médicos Generales, donde se les informó sobre Rose "acción inmediata" plan a aplicarse debería el SAS deberá tomar por asalto el edificio antes de un plan más sofisticado podría formarse. [29] 


El parte delantera del 14 de Princes Gate, oficina principal del Colegio Real de Médicos Generales, que fue utilizado como base por el SAS durante el asedio. 

Temprano en la mañana del 1 de mayo, los hombres armados ordenaron a uno de los rehenes llamar por teléfono a la recepción de la BBC News. Durante la llamada, Oan tomó el auricular y se dirigió directamente a la periodista de la BBC. Él identificó al grupo al que los hombres armados pertenecían y afirmó que a los rehenes no iraníes no les haría daño, pero se negó a permitir que el periodista hablara con cualquier otros rehenes. [30] En algún momento durante el día, la policía desactivó las líneas telefónicas de la embajada, dejando a los secuestradores sólo el teléfono de campaña de comunicación con el exterior. [31] A medida que los rehenes se despertaron, Chris Cramer, un organizador de sonido de la BBC, cayó gravemente enfermo y su colega, Sim Harris, fue llevado al  teléfono de campaña para negociar un médico. El negociador de la policía se negó la solicitud, en lugar intentó persuadir a Oan para liberar Harris Cramer. Las negociaciones subsiguientes entre Harris, Oan, y la policía tomó la mayor parte de la mañana, y Cramer fue puesto en libertad a las 11:15. Fue llevado al hospital en una ambulancia, acompañado por agentes de policía enviados a reunir información de él. [32] 

A medida que la fecha límite se acercaba el mediodía, fijar el día anterior por la liberación de los prisioneros árabes, la policía se convenció de que los pistoleros no tienen la capacidad para llevar a cabo su amenaza de hacer estallar la embajada, y persuadió a Oan para acordar un nuevo fecha límite de las 14:00. La policía permitió que la fecha límite para pasar, a falta de respuesta inmediata por parte de los pistoleros. Durante la tarde, Oan alteró sus demandas, solicitando que la prensa británica difundiera un comunicado de desagravio del grupo y pedido a embajadores de los tres países árabes por negociar el paso seguro del grupo fuera del Reino Unido una vez que la declaración hubiese sido transmitido. Aproximadamente a las 20:00, Oan se mostraba agitado por los ruidos procedentes de la Embajada de Etiopía al lado. El ruido venía de los técnicos que perforaban agujeros en la pared para implantar dispositivos de escucha, pero el PC Trevor Lock, cuando se les pidió que identificaran el sonido, lo atribuyó a ratones [33]. COBR decidió crear ruido ambiente para cubrir el sonido creado por el técnicos y de British Gas instruyó para iniciar la perforación en una carretera adyacente, supuestamente para reparar una tubería de gas principal. La perforación fue abortada después de que se agitaran los hombres armados, y en lugar British Airports Authority, propietario de London Heathrow Airport, se le dijo que diera instrucciones de aproximación a las aeronaves para que volaran encima de la embajada a baja altitud. [31]

Tercer día: 2 de mayo 
A las 09:30 el 2 de mayo, Oan asomó a la ventana del primer piso de la embajada para exigir el acceso al sistema de télex, que la policía había desactivado junto con las líneas telefónicas, y amenazó con matar a Abdul Fazi Ezzati, el agregado cultural. La policía se negó y Oan empujó a Ezzati, a quien había estado llevando a cabo a punta de pistola por la ventana, al otro lado de la habitación, antes de exigir hablar con alguien de la BBC que conocía a Sim Harris. La policía, aliviado de tener una demanda a la que fácilmente podrían estar de acuerdo, envió a Tony Crabb, director general de BBC Television News y jefe de Harris. Oan gritó su demanda para una salida segura del Reino Unido, que sería negociado por tres embajadores de países árabes-a Crabb desde la ventana del primer piso, y le encargó que se transmitiera junto con una declaración de los objetivos de los secuestradores por la BBC. El Foreign and Commonwealth Office informalmente se acercó a las embajadas de Argelia, Jordania, Kuwait, Líbano, Siria y Qatar para preguntar si sus embajadores estarían dispuestos a hablar con los secuestradores. El embajador jordano se negó inmediatamente y los otros cinco dijeron que iban a consultar con sus gobiernos. [34] La BBC emitió el comunicado de la noche, pero en una forma insatisfactoria para Oan, quien lo consideró truncado e incorrecto. [35] [36] 

Mientras tanto, la policía se encontró con el portero de la embajada y lo llevaron a su cuartel general avanzado para informar al SAS y los oficiales superiores de la policía. Les informó que la puerta delantera de la embajada se vio reforzada por una puerta de seguridad de acero, y que las ventanas de la planta baja y primer piso fueron equipados con cristal blindado -el resultado de las recomendaciones hechas después de que el SAS había pedido revisar las medidas de seguridad de la embajada varios años antes. Los planes para entrar a la embajada golpeando la puerta principal y las ventanas de la planta baja fueron desechados rápidamente y comenzaron a trabajar en las ideas de otras posibles entradas. [37] 

Cuarto día: 3 de mayo 
Oan, enojado por información incorrecta de la BBC a sus demandas la noche anterior, se puso en en contacto con los negociadores de la policía poco después de las 06:00 y acusó a las autoridades de haberlo engañado. Pidió hablar con un embajador árabe, pero el negociador de turno afirmó que las conversaciones seguían estando dispuestos por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Reconociendo la táctica dilatoria, Oan dijo el negociador que los rehenes británicos serían los últimos en ser liberados por el engaño de las autoridades británicas. Agregó que un rehén sería asesinado a menos de Tony Crabb fuese traído de vuelta a la embajada. Crabb no llegó a la embajada hasta las 15:30, casi diez horas después de Oan exigió su presencia, sumando frustración a ambos Oan y Sim Harris. Oan entonces retransmitió otra declaración a Crabb a través de Mustapha Karkouti, un periodista también estaba secuestrado en la embajada. La policía garantizó que la declaración se emitiría en el siguiente boletín noticia de la BBC, a cambio de la liberación de dos rehenes. Los rehenes decidieron entre ellos que los dos que serían puestos en libertad serían Hiyech Kanji y Ghanzafar Ali-Guil,. Este último fue puesto en libertad al parecer por la única razón de sus fuertes ronquidos, que mantuvo a los otros rehenes despiertos por la noche [38] [39] 

Más tarde en la noche, aproximadamente a las 23:00, un equipo del SAS reconoció el techo de la embajada. Descubrieron un tragaluz, y lograron liberar para su uso potencial como un punto de acceso, en caso de que más tarde se requiriera tomar por asalto el edificio. También se adjuntaron cuerdas a las chimeneas para permitir que los soldados descendieran por cuerda para un doble acceso al edificio haciéndolo a través de las ventanas si fuese necesario. [40] 

Día cinco: 4 de mayo 
Durante el día, el Ministerio de Relaciones Exteriores se reunió con diplomáticos de otros países árabes, con la esperanza de persuadir a ir a la embajada y hablar con los secuestradores. Sin embargo, las conversaciones, organizadas por Douglas Hurd, terminaron en un punto muerto. Los diplomáticos insistieron en que debían ser capaz de ofrecer una salida segura del Reino Unido para los pistoleros, creyendo que este es el único modo de garantizar una solución pacífica, pero el gobierno británico insistió en que el paso seguro no sería considerada en ningún caso. [41] Karkhouti, por quien Oan había emitido sus demandas revisadas del día anterior, se puso cada vez más enferma durante el día y por la noche tenía fiebre, lo que llevó a las sugerencias de que la policía había claveteado la comida que había sido enviado a la embajada. John Dellow, el comandante de la operación policial, al parecer, había considerado la idea e incluso consultó a un médico acerca de su viabilidad, pero finalmente lo descartó como "impracticable". [42] 

Los oficiales del SAS involucrados en la operación, incluyendo el brigadier Peter de la Billière, Director de Fuerzas Especiales; teniente coronel Mike Rose, Comandante del 22 SAS, y el mayor Hector Gullan, jefe del equipo que emprendería cualquier raid-pasó el día refinando sus planes para un asalto. [42]  

Día seis: 5 de mayo 
Oan despertó a Lock al amanecer, convencido de que un intruso estaba en la embajada. Lock fue enviado a investigar, pero ningún intruso fue encontrado. Más tarde en la mañana, Oan llamó a Lock para examinar una protuberancia en la pared que separaba la embajada iraní de la embajada etíope al lado. La protuberancia había sido, de hecho, causado por la eliminación de los ladrillos para permitir que un equipo de asalto rompiera a través de la pared y también para implantar dispositivos de escucha, lo que resulta en un debilitamiento de la pared. Aunque Lock le aseguró que no creía que la policía estuviese a punto de irrumpir en el edificio, Oan seguía convencido de que estaban "haciendo algo" y se trasladó a los rehenes masculinos de la habitación en la que había pasado los últimos cuatro días a otro por el Hall. [43] Las tensiones aumentaron a lo largo de la mañana y, a las 13:00, Oan dijo a la policía que iba a matar a un rehén si no era capaz de hablar con un embajador árabe en 45 minutos. A las 13:40, Lock informó al negociador que los hombres armados habían tomado a Abbas Lavasani-jefe de prensa oficial de la embajada - lo habían bajado y se preparaban para ejecutarlo. Lavasani, un devoto creyente en la revolución iraní, había provocado en repetidas ocasiones a sus captores durante el asedio. Según Lock, Lavasani afirmó que "si iban a matar a un rehén, [Lavasani] quería que fuera él". [44] A las 13:45, 45 minutos después de que Oan demandara hablar con un embajador, tres disparos fueron oídos desde el interior de la embajada. [45] 

El Ministro del Interior, Willie Whitelaw, quien había estado presidiendo el COBR durante el sitio, se apresuró a regresar a Whitehall desde una función que había estado asistiendo en Slough, a unos 20 kilómetros de distancia, y llegó 19 minutos después de los disparos habían sido reportados. Él fue informado sobre el plan de la SAS por Billière, quien le dijo que esperaban que hasta el 40 por ciento de los rehenes serían asesinados en un asalto. Después de las deliberaciones, Whitelaw encargó a la SAS preparar el asalto al edificio en un corto plazo, una orden que fue recibida por Mike Rose a las 15:50. En 17:00, el SAS se encontraban en una situación de asalto de la embajada en un plazo de diez minutos. Los negociadores de la policía reclutaron al imam de una mezquita local a las 18:20, por temor a que un "punto de crisis" se había alcanzado, y le pidió que hable con los pistoleros. Tres disparos más fueron disparados durante el curso de la conversación del imán con Oan. Oan anunció que un rehén había sido asesinado, y el resto iba a morir en 30 minutos a menos que sus demandas fueran satisfechas. Unos minutos más tarde, el cuerpo de Lavasani fue arrojado fuera de la puerta principal. Tras un examen preliminar, llevada a cabo en el lugar, un patólogo forense estimó que Lavasani había estado muerto por lo menos una hora-lo que significaba que no pudo haber sido asesinado por los tres disparos más recientes, y que condujo a la policía a creer que dos rehenes habían sido asesinado. De hecho, sólo Lavasani había sido fusilado. [46] 

Después Lavasani cuerpo había sido recuperado, Sir David McNee, Comisionado de la Policía Metropolitana, COBR contactado para solicitar la aprobación a entregar el control de la operación al ejército británico, en virtud de lo dispuesto en la ayuda militar al poder civil. Whitelaw transmitió la solicitud a Thatcher, y el primer ministro aceptó de inmediato. Así Juan Dellow, el oficial de policía rango en la embajada, firmado por el control de la operación al teniente coronel Mike Rose a las 19:07, se autoriza a Rose a ordenar un asalto a su discreción. Mientras tanto, los negociadores de la policía comenzó estancamiento Oan. Se ofrecieron concesiones para distraerlo y evitar que matar a los rehenes más, así ganar tiempo para que el SAS hiciera sus preparativos finales para el asalto, que ahora se veía como inevitable. [47] 


Fin de Parte 2... Sigue el Asalto propiamente dicho en la Parte 3.




Referencias generales 

-Firmin, Rusty; Pearson, Will (2011). Go! Go! Go! (paperback ed.). Phoenix Books. ISBN 978-0-7538-2854-0. 
-Fremont-Barnes, Gregory (2009). Who Dares Wins: The SAS and the Iranian Embassy Siege 1980. Oxford: Osprey Publishing. ISBN 978-1-84603-395-7. 
-Sunday Times "Insight" Team (1980). Siege! Princes Gate, London – The Great Embassy Rescue. London: Times Newspapers Ltd (The Sunday Times). ISBN 0-600-20337-9. 


Referencias específicas 

12. Firmin & Pearson, p.3. 
13. Siege!, p. 68. 
14. Firmin & Pearson, p.76. 
15. Siege!, pp.14–18. 
16. Siege!, pp.5–7. 
17. Siege!, p.10. 
18. Siege!, pp.12–14. 
19. Firmin & Pearson p.27. 
20. Firmin & Pearson, pp.31–32. 
21. "Q&A: Armed police in the UK". BBC News (BBC). 8 de Junio de 2010. Consultado el 18 de Julio de 2011. 
22. Fremont-Barnes, pp.21–22. 
23. Siege!, p.32. 
24. Fremont-Barnes, pp.19–20. 
25. Fremont-Barnes, p.22. 
26. Siege!, p,32. 
27. Firmin & Pearson, p.22. 
28. Firmin & Pearson, p.21. 
29. Fremont-Barnes, pp.22–23. 
30. Siege!, p.35. 
31. Fremont-Barnes, p.25.
32. Siege!, p.40. 
33. Siege!, p.45. 
34. Siege!, p.54. 
35. Siege!, p.47. 
36. Fremont-Barnes, pp. 25–26. 
37. Fremont-Barnes, p. 26. 
38. Fremont-Barnes, pp. 26–27. 
39. Siege!, pp. 56–57. 
40. Fremont-Barnes, p. 27. 
41. Siege!, pp. 72–74. 
42. Fremont-Barnes, p.28. 

Wikipedia.en

domingo, 5 de noviembre de 2017

Fuerzas Especiales: Asalto a la embajada iraní (Parte 1)




Asalto a la embajada iraní 
Un ícono en las operaciones anterroristas 

Parte 1

El asalto a la embajada iraní en Londres tuvo lugar del 30 de abril-5 de mayo de 1980, después de que un grupo de seis hombres armados irrumpieron en la embajada iraní en el sur de Kensington, Londres. Los hombres armados tomaron como rehenes a 26 personas, en su mayoría personal de la embajada, pero varios visitantes y un oficial de policía, que habían estado custodiando la embajada, se llevaron a cabo también. Los secuestradores, miembros de un grupo que hace campaña por la autonomía de la provincia de Khuzestan, Irán exigió la liberación de los prisioneros árabes de las cárceles en Juzestán y su propio pasaje seguro fuera del Reino Unido. El gobierno británico resolvió rápidamente que el paso seguro no se concede, y se produjo un asedio. Durante los días siguientes, los negociadores de la policía permitió la liberación de cinco rehenes a cambio de concesiones de menor importancia, tales como la difusión de las demandas de los secuestradores "en la televisión británica. 

Fue para el sexto día del asedio que los hombres armados se habían vuelto cada vez más frustrados por la falta de avances en el cumplimiento de sus demandas. Esa noche, mataron a uno de los rehenes y arrojaron su cuerpo fuera de la embajada. Como resultado, el gobierno británico ordenó el Servicio Aéreo Especial (SAS), un regimiento de fuerzas especiales del ejército británico, llevar a cabo un asalto para rescatar a los rehenes restantes. Poco después, los soldados asaltaron desde el techo del edificio y forzaron la entrada a través de las ventanas. Durante la incursión de 17 minutos, el SAS rescató a todos menos uno de los rehenes y mataron a cinco de los seis terroristas. Los soldados posteriormente sufrieron las acusaciones de que innecesariamente asesinaron a dos de los terroristas, pero una investigación sobre la muerte finalmente despejó el SAS de cualquier delito. El terrorista restante fue procesado y sirvió 27 años en las cárceles británicas. 

Los secuestradores y su causa se olvidaron en gran parte después de la guerra entre Irán e Irak estalló más tarde, en 1980, pero la operación trajo al SAS a la luz pública por primera vez, y reforzó la reputación del primer ministro Margaret Thatcher. El SAS fue rápidamente abrumado por el número de solicitudes recibidas de personas inspiradas por la operación y, al mismo tiempo, experimentó una mayor demanda por su experiencia de gobiernos extranjeros. No fue sino hasta 1993 que el 16 Princes Gate, después de haber sufrido grandes daños por un incendio que se desataron durante el asalto, se reabrió como la embajada iraní. 


La embajada iraní severamente dañada por el fuego que siguió al asalto 

Trasfondo 

Motivos 
Los secuestradores eran miembros del Frente Revolucionario Democrático para la Liberación de Arabistán (DRFLA)-iraní árabes en protesta por la restauración de la autonomía regional en la provincia iraní de Juzestán, también conocido como Arabistán. El área rica en petróleo es la fuente de gran parte de la riqueza de Irán, después de haber sido desarrollado por las compañías multinacionales durante el reinado del Shah. Se convirtió en parte de Irán (entonces conocido como Persia), después de un intercambio de tierras entre Persia y el Imperio Otomano en 1847. Khuzestan operaban en gran medida de forma autónoma desde entonces hasta 1925, cuando el Sha Reza suprimido su gente y puso fin a su relativa independencia. El pueblo se rebeló Khūzestāni después de la Segunda Guerra Mundial, pero la revuelta fue aplastada por Shah Mohammad Reza Pahlavi. La campaña por la autonomía no volver a encender hasta 1978, cuando Khūzestāni trabajadores petroleros en huelga. [1] 

La huelga cortó el suministro de combustible a Teherán, la capital del país, contribuyendo a la revolución de 1979 en la que fue derrocado el Shah de Irán y se convirtió en una república islámica bajo un ayatolá. Los Khūzestānis había esperado que su autonomía regional sería restaurado a raíz de la revolución, pero el ayatolá Ruhollah Jomeini se negó, lo que desató un violento levantamiento en la provincia. Varios miles de manifestantes se reunieron en la ciudad de Khorramshahr, el 29 de mayo de 1979; disturbios estallaron y la Guardia Revolucionaria iraní abrió fuego, presuntamente mató a más de 200 personas. Según Oan Ali Mohammed, [1] los hechos de Khorramshahr fueron la chispa que condujo a su deseo de atacar la embajada iraní en Londres, un plan inspirado por la crisis de los rehenes en Irán en el que los partidarios de la revolución tenía el personal de la embajada americana en Teherán de rehén. [1] [3] [4] 

 
El frente de la embajada iraní en 2008 

Llegada a Londres 
Utilización del pasaporte iraquí, Oan y otros tres miembros de la DRFLA llegó a Londres el 31 de marzo de 1980 y alquiló un piso en Earls Court. Afirmaron que se habían encontrado por casualidad en el vuelo. Los hombres suelen regresar al plano borracho, tarde en la noche, ya veces acompañados de prostitutas. En una semana, el ama de llaves les pidieron a. Pronto se encontró otro piso, donde le dijeron a su nuevo propietario se movían, ya que se han sumado otros hombres y se requiere mayor comodidad. Durante los días siguientes, el grupo creció, con hasta una docena de hombres en el piso en una ocasión. [5] 

Oan tenía 27 años y era de Juzestán, que había estudiado en la Universidad de Teherán, donde se hizo políticamente activo. Había sido encarcelado por SAVAK, la policía secreta del Sha, y las cicatrices calibre que dijo eran de la tortura bajo custodia SAVAK. Los demás miembros de su grupo fueron Shakir Abdullah Radhil, conocido como "Faisal", Oan el segundo al mando quien también afirmó haber sido torturado por SAVAK; Shakir sultán Said, o "Hassan"; Themir Moammed Hussein, o Abbas; Fowzi Badavi Nejad, o "Ali", y Ali Makki Hanoun, el más joven del grupo, que fue por el nombre de "Makki" [6] [7]. 

El 30 de abril, los hombres informaron a su propietario que iban a Bristol durante una semana y luego regresar a Irak, declararon que ya no requieren el piso, y dispuso que sus pertenencias para ser enviados a Irak. Salieron del edificio a las 09:30 (BST), el 30 de abril. [8] Su primer destino es desconocido, pero en el camino a la embajada iraní que recogieron armas de fuego (como pistolas y metralletas), municiones y granadas de mano. Las armas, principalmente de fabricación soviética, se cree que han sido introducidos de contrabando en el Reino Unido en una valija diplomática que pertenece a Irak. [9] Poco antes de las 11:30, y casi dos horas después de desocupar el apartamento cercano en Lexham Gardens en South Kensington , los seis hombres llegaron frente a la embajada. [8] 

Special Air Service 
El Servicio Aéreo Especial (SAS) es un regimiento del ejército británico y parte de las fuerzas especiales del Reino Unido. El regimiento fue formado por el Coronel David Stirling en África en 1941, en el apogeo de la Segunda Guerra Mundial. Su función original era la de penetrar en las líneas enemigas y atacar en los aeropuertos y las líneas de suministro en profundidad en territorio enemigo, primero en el norte de África y más tarde en todo el Mediterráneo y en la Europa ocupada. Stirling estableció el principio de la utilización de equipos pequeños, generalmente de sólo cuatro hombres, para llevar a cabo las redadas, al darse cuenta de que un equipo de cuatro hombres a veces puede resultar mucho más eficaz que una unidad de cientos de soldados. [10] 

Los gobiernos occidentales se vieron impulsados ​​a formar especialistas en las unidades antiterroristas después de la "masacre de Munich". Durante los Juegos Olímpicos de 1972, un enfrentamiento entre un grupo de secuestradores y la policía de Alemania Occidental dejó un oficial de policía y todos los rehenes muertos. El gobierno británico, preocupado de que el país no estaba preparado para una crisis similar en el Reino Unido, ordenó la formación del Ala de Guerra Contra Revolucionaria (CRW) de la SAS, que se convirtió en la principal unidad anti-terrorista y anti-secuestro en el Reino Unido. El SAS ha participado en operaciones de contrainsurgencia en el extranjero desde 1945, y había entrenado a los guardaespaldas de personas influyentes, cuyas muertes sería contrario a los intereses británicos. Así, se cree que estará mejor preparado para el papel de cualquier unidad de la policía o en otra parte de las fuerzas armadas. La primera experiencia operacional del ala CRW fue la que asaltó el Vuelo 181 de Lufthansa en 1977, cuando un pequeño destacamento de soldados fueron enviados para ayudar a los GSG 9-la unidad de élite de la policía alemana occidental creada después de los acontecimientos de 1972. [11] 

Fin de la parte 1



Referencias generales 

-Firmin, Rusty; Pearson, Will (2011). Go! Go! Go! (paperback ed.). Phoenix Books. ISBN 978-0-7538-2854-0. 
-Fremont-Barnes, Gregory (2009). Who Dares Wins: The SAS and the Iranian Embassy Siege 1980. Oxford: Osprey Publishing. ISBN 978-1-84603-395-7. 
-Sunday Times "Insight" Team (1980). Siege! Princes Gate, London – The Great Embassy Rescue. London: Times Newspapers Ltd (The Sunday Times). ISBN 0-600-20337-9. 

Referencias particulares 
1. Fremont-Barnes, p.15. 
2. "Six days of fear". BBC News (BBC). 26 de Abril de 2000. Consultado el 9 de Julio de 2011. 
3. Siege!, p.1. 
4. "In Depth: Iran and the hostage-takers". BBC News (BBC). 26 de Abril de 2000. Consultado el 23 de Junio de 2011. 
5. Siege!, pp.1–4. 
6. Siege!, pp.7–8. 
7. Firm & Pearson, p.VIII. 
8. Siege, pp.10–13. 
9. Fremont-Barnes, p.18. 
10. Fremont-Barnes, pp.6–7 
11. Fremont-Barnes, pp.8–10 
12. Firmin & Pearson, p.3. 

Wikipedia.en

domingo, 10 de septiembre de 2017

Guerra Antisubversiva: Leonetti mataba al criminal Santucho

La huida a ninguna parte de Roberto Santucho

El 19/07/1976 un Grupo de Tareas del Ejército argentino, encabezado por el capitán Juan Carlos Leonetti, irrumpió en el departamento de la calle Venezuela 3149, de Villa Martelli. Leonetti había recibido el encargo del jefe de la inteligencia militar, general Carlos Alberto Martínez, de cazar a la dirección del PRT-ERP. Algunos dicen que él ignoraba que encontraría al líder del Ejército Revolucionario del Pueblo, Mario Roberto Santucho. Otros afirman lo contrario. Y que esto ocurriría a pesar que en el mismo inmueble estaba la custodia de Santucho, que encabezaba Enrique Haroldo Gorriarán Merlo.
Urgente 24




Mario Roberto Santucho fue un revolucionario marxista trotskyta, contador público nacional que no ejerció como tal, que nació el 12/08/1936, hijo de Francisco del Rosario Santucho y de Manuela del Carmen Juárez.

Su hermano integró del Partido Comunista, pero Mario Roberto, mientras estudiaba en la Universidad de Tucumán, militó en el Movimiento Independiente de Estudiantes de Ciencias Económicas (MIECE), fue electo representante del Consejo Académico, y cuando el MIECE ganó el Centro de Estudiantes, se convirtió en delegado estudiantil del Consejo Tripartito.

Santucho se casó con Ana María Villareal, y tuvieron 3 hijas: Ana, Gabriela y Marcela.

Cuando terminó sus estudios emprendió un viaje durante el cual fortaleció su perspectiva contestataria: Bolivia, Perú, USA, México y llegó a Cuba, donde Fidel Castro había asumido el poder, acompañado por un argentino de inquietudes similares a la de Santucho, Ernesto Guevara. En la Cuba revolucionaria, Santucho encontró una sociedad que coincidía con sus valores.

En tanto, en la Argentina, su hermano, Francisco René Santucho fundaba, el 09/07/1961, el Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP), de "concepción americanista antiimperialista".

Cuando Mario Roberto regresó a la Argentina, se puso a la cabeza del FRIP, y con su hermano comenzaron diálogos con Palabra Obrera, de tendencia troskista, liderado por Nahuel Moreno. De la fusión de ambas organizaciones nació el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), el 25/05/1965.

Y 3 años más tardes, llegará la división, expresada en sus publicaciones: "El Combatiente", con Santucho; y "La Verdad", con Nahuel Moreno.

Santucho fue detenido el 24/11/1969 en San Miguel de Tucumán y trasladado de la cárcel de Villa Quinteros a la de Villa Urquiza, cuando llevaba 8 meses detenido, él ingirió una pastilla que le provocó síntomas de enfermedad, fue llevado al Hospital Padilla, lo visitó su mujer, quien logró pasarle un arma que Santucho usó para escapar.

En 1970, un año después del 'Cordobazo', Santucho propuso la creación del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), al que incorporó a todos los integrantes del PRT, y algunos integrante de otras organizaciones.

En 1971 él fue detenido otra vez, y junto a Enrique Gorriaran Merlo, Marcos Osatinsky y Fernando Vaca Navaja, entre otros, protagonizó la fuga del penal de Rawson, en agosto de 1972. Quienes no pudieron subir en el avión que fue a Chile (por ejemplo, Santucho), fueron detenidos nuevamente (por ejemplo, Ana María), fueron fusilados el 22/08/1972. Sólo sobrevivieron Alberto Miguel Camps (muerto en 1977), María Antonia Berger (desaparecida en 1979) y Ricardo René Haidar (desaparecido en 1982).


En Cuba, luego de la fuga del Penal de Rawson y de la masacre de Trelew, Mario Roberto Santucho, Fernando Vaca Narvaja y Roberto Quieto hablaron por radio sobre la situación política argentina.

Santucho regresó al país en noviembre de 1972, para retomar la conducción del ERP-PRT. Y decidió combatir a los gobiernos constitucionales elegidos por la mayoría de los ciudadanos: tanto el de Héctor J. Cámpora (aunque en ese período ordenó una leve tregua) como el de Juan Domingo Perón.

Es más: el copamiento del cuartel de Azul, a principios de 1974, le permitió a Perón fundamentar la acción directa que emprendió la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), que creó por instrucciones suyas José López Rega.

Santucho tuvo una nueva pareja: Liliana Delfino, integrante del Comité Central del PRT, a cargo de la Propaganda Nacional. Fueron padres de Mario Antonio Santucho.

El objetivo del ERP fue iniciar la guerrilla rural en Tucumán (otra vez Santucho tuvo como referencia a Guevara). El gobierno constitucional ordenó el Operativo Independencia.

El ERP fue infiltrado y su situación tanto urbana como rural se complicó. La organización decidió transportar a Cuba a Santucho y a su lugarteniente Benito Urteaga, y así se llegó al lunes 19/07/1976.

A las 13:30 los militaron tocaron la puerta del 3149 de la calle Venezuela, Villa Martelli (Vicente López, Gran Buenos Aires).

Liliana Delfino entreabrió la puerta, pero el Grupo de Tareas encabezado por el capitán Juan Carlos Leonetti, entró violentamente. Adentro se encontraban Santucho, Urteaga, su hijo de 2 años, José, y Ana María Lanzillotto, embarazada de 6 meses.

En la balacera murieron Leonetti, Santucho y Urteaga. Sus cadáveres nunca fueron recuperados y, según el testimonio de Víctor Ibáñez, ex sargento de Ejército, fueron llevados a Campo de Mayo, a una fosa común. Liliana, Ana María y José fueron secuestrados. Liliana y Ana María fueron detenidas-desaparecidas. José fue devuelto a su familia 2 meses más tarde.


La familia Santucho en Santiago del Estero.

Facundo Aguirre escribió, en La Izquierda Diario, vocero del trotskymo argentino, una dura crítica a las decisiones de Santucho:

"(...) Frente al segundo Villazo, en marzo de 1975, cuando las bandas fascistas y la represión habían tomado de rehenes a los dirigentes de la UOM y sembraban terror en la población obrera de Villa Constitución, el PRT-ERP apostó todo a la carta militar, ajusticiando al jefe de la policía rosarina Telemaco Ojeda por fuera de toda consulta con los dirigentes de la huelga y las asambleas obreras.
Pero el punto más alto del divorcio entre la estrategia y política del PRT-ERP y la lucha de clases real se produce en las huelgas generales de Junio y Julio de 1975, primer huelga general contra el peronismo en la historia, que dieron lugar a las Coordinadoras Interfabriles, derrotaron al plan Rodrigo y echaron a López Rega del gobierno.
En dicha ocasión el PRT-ERP careció de política propia y Santucho fue completamente ajeno a esta gran acción del movimiento de masas, al punto tal que estuvo durante todo ese tiempo de crisis y convulsión de la base obrera, con el peronismo en el monte tucumano. A su regreso, cuando el gobierno de Isabel aún pendía de un hilo, se celebró la reunión del Comité Central, Vietnam Liberado, que votó como resolución proponer un frente democrático a los Montoneros, que impulsaban la reconstrucción del FREJULI con el Partido Autentico y el Partido Comunista que predicaba un gabinete cívico-militar con Isabel. (...)".

En esos días finales, Santucho estuvo negociando acuerdos con Montoneros.

Luis Mattini, quien sucedió a Santucho en la jefatura del ERP, explicó que un sector de la conducción querían que Santucho saliera del país de forma inmediata, pero el santiagueño decidió que dejaría el país el 20/07/1976, pues tenía una cita con Mario Firmenich, jefe de Montoneros, en la que abordaría la conformación de la Organización para la Liberación de Argentina (OLA), una entente que nuclearía a las organizaciones armadas que enfrentaban a la dictadura militar.
"Robi había prometido que iba a reunirse con Firmenich y creía que era una cita impostergable. El encuentro se realizaría el 19 y un día después saldría del país con destino a Cuba. La idea era dejar el país por Paraguay. Mientras tanto decidió irse a vivir al departamento del (Domingo) 'Gringo' Menna, en Villa Martelli", apunta Mattini.

Marcela Santucho, hija de 'Roby' escribió:

"(...) Esa misma noche Robi viajaría con destino a Roma, y luego seguiría a Cuba. El viaje fue decidido por el comité central y el buró político del PRT para resguardar la vida del comandante ante el salvaje golpe militar que comenzó a secuestrar de sus puestos de trabajo a dirigentes sindicales obreros, curas tercermundistas que trabajaban en las villas, abogados defensores de presos políticos y todos los simpatizantes que estaban en la legalidad.

Por eso se decidió preservar al Comandante y el Partido decidió que momentáneamente Santucho saliera del país y quedara en contacto permanente con Urteaga, quien dirigiría al PRT-ERP. La salida fue postergada hasta el 19 de julio porque Robi quería asistir a la reunión por la OLA con Firmenich, reunión que no se concretó. Fernando Gertel, el enlace del PRT comunicó esa mañana a la compañera de Robi, Liliana Delfino, que él estuvo en la cita a la hora indicada, pero que no vino nadie.

Horas más tarde, los militares llegaron al departamento del Gringo Menna, donde se encontraban el primero y segundo dirigente de la organización guevarista. Horas antes fueron secuestrados separadamente Menna y su compañeram Ana Lanzilloto, embarazada. El Gringo Menna llevaba un recibo con la dirección de su departamento, se supone que Leonetti siguió esa pista. Leonetti era un oficial que añoraba un buen cargo y que llegó a Capitán después de su muerte, cuando fue condecorado por asesinar al “enemigo público número uno”, Mario Roberto Santucho.

Durante mis investigaciones, leyendo testimonios, encontré el de Frida Rochocz que reconoció a Leonetti después que la secuestró… Frida estaba en su casa con su hermano, cuando hombres fuertemente armados irrumpieron en su casa. Uno de los milicos le gritaba furioso: “¿Vos sos la Alemana?”, y le pegaba para que hablara… Días después de secuestrada Frida fue liberada porque se dieron cuenta que no eran militantes y que no sabían nada. Cuando Frida trataba de calmarse de los días infernales que había pasado, el 19 de julio de 1976 compró el diario y se enteró de la muerte de Santucho.

La cuestión es que Frida, al ver la foto de Leonetti como uno de los muertos, reconoció al militar violento que la confundía con la Alemana, el apodo de la compañera de Santucho, Liliana Delfino. Es la prueba que Leonetti ya buscaba a Santucho. Desde la caída de la quinta de Moreno, Leonetti estaba tras los pasos de Robi, lo buscaba como una obsesión, a tal punto que cuando consiguieron la dirección de Villa Martelli, habló con Pascual Guerrieri, su jefe que le dijo por radio: “Vos espérame que ya vamos, porque a Santucho, lo queremos vivo”. Esto me lo dijeron testigos del juicio por lesa humanidad a Guerrieri, en Rosario en 2010.


1973. Mario Roberto Santucho, Benito Urteaga, Enrique Gorriarán Merlo y Carlos Molina.

Leonetti no le hizo caso a Guerrieri, quería la recompensa para él solo y sobre todo los laureles, le pareció que con cuatro ametralladoristas sería suficiente para reducir a los dos jefes guerrilleros que sabía estaban ahí con mujeres. El Gringo ya había sido secuestrado en una cita envenenada y llevado a Campo de Mayo, también había caído Gertel a eso de las 13 horas en un café. El portero del departamento de Villa Martelli nos contó que le apuntaron y amenazaron con un arma, para que subiera con ellos y tocara el timbre. El portero hizo caso. Cuando desde adentro preguntaron quién era, tuvo que responder que era el portero. La puerta se abrió, entraron los militares armados y el portero bajó apurado por el ascensor. Una terrible balacera estalló…

Según Ibañez, Leonetti, trató de reducirlos, los palpó de armas justo antes de que Robi le doblara el brazo y le arrebatara la pistola, lo que generó los disparos de dos militares, ya que los otros dos quedaron en la puerta del departamento. Minutos más tarde bajaron los cuatro militares con el cuerpo de Leonetti, y también se llevaron a Liliana Delfino. El portero me contó que se la veía muy nerviosa y asustada… hoy figura como desaparecida y además se dice que estaba embarazada, según testigos que la vieron en Campo de Mayo. Hasta ahora nadie de los que compararon su sangre con el banco de Abuelas de Plaza de Mayo, coincidió con la sangre de nuestra familia, pero esperamos que aquellos que tengan sospechas y ronden los 40 años, hagan el test para comparar los datos y resolver las centenas de casos que aún son buscados por familiares de desaparecidos.

Eugenio Méndez, periodista de ultra derecha, con información del ejército y de la SIDE, escribió sobre la muerte en combate de Santucho y nombra el apodo de uno de los ametralladoristas que acompañaban a Leonetti esa tarde: “Avispa loca”, al que entrevistó personalmente, pero cuando fue citado al juicio por la causa que llevamos adelante las hijas, se defendió con su derecho de “confidencialidad profesional”, negándose a informar el nombre del entrevistado. Su relato se asemeja al de Ibañez, quien en ese momento era cabo en Campo de Mayo:

"Desde mediados de los noventa, Ibañez se contacta con la familia Santucho para darle información sobre la llegada del cuerpo de Robi a Campo de Mayo… cuando yo vine de viaje al país, me contacté con Ibañez y me contó que vio en dicha guarnición militar a Menna y a Liliana Delfino con vida durante un tiempo. La segunda vez que vi a Ibañez fui con el hijo de Menna. Luego volví con el hermano de Urteaga y con mi abogado para pedirle a Ibañez su testimonio para la causa judicial para condenar a los responsables y para pedir los restos de Mario Roberto Santucho, exhibidos por sus enemigos como trofeo de guerra, y también como objeto de rituales nazis…"
Esta causa judicial en el juzgado de San Martin sigue pero de un modo demasiado lento, lleva casi dos décadas y decenas de folios con citaciones, testimonios, etc. Aún no pasó al juicio oral de los acusados y hasta ahora nadie fue condenado por el asesinato de Mario Roberto Santucho y de Benito Urteaga el 19 de julio de 1976… (...)".

lunes, 6 de febrero de 2017

Guerra Antisubversiva: Videla confesó que hubo plan respaldado por el peronismo

Cuando Videla confesó el plan de la Dictadura y lo vinculó al gobierno peronista de Isabelita
En las entrevistas para mi libro “Disposición final” y al admitir un plan sistemático de represión ilegal, el ex dictador aseguró que Ítalo Luder le pidió una solución para luchar contra las guerrillas
Por Ceferino Reato - Infobae



Jorge Rafael Videla durante su jura como presidente de facto.

Más allá de la sentencia de los jueces que condenaron a los jefes militares en 1985, fue el propio general Jorge Rafael Videla quien admitió un año antes de morir que hubo un plan sistemático para capturar y "eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la justicia ni tampoco fusiladas".

"No había otra solución; (en la cúpula militar) estábamos de acuerdo en que era el precio a pagar para ganar la guerra contra la subversión y necesitábamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta", me dijo Videla en una de las entrevistas que derivaron, junto con otros testimonios, en mi libro "Disposición Final".

"Por eso, para no provocar protestas dentro y fuera del país, sobre la marcha se llegó a la decisión de que esa gente desapareciera. Cada desaparición puede ser entendida ciertamente como el enmascaramiento, el disimulo, de una muerte".

Incluso, el nombre del libro alude a la manera cómo los jefes militares se referían al método para eliminar a "las siete mil u ocho mil personas que debían morir para ganar la guerra contra la subversión".

"Esa frase 'Solución Final' nunca se usó. 'Disposición Final' fue una frase más utilizada: son dos palabras muy militares y significan sacar de servicio una cosa por inservible", señaló Videla.

En las entrevistas, el ex dictador explica en detalle cómo era ese plan sistemático y cómo fue que llegaron a la conclusión que tenían que hacer desaparecer los cuerpos de esas miles de personas.

Incluso, vincula ese plan con la orden que jura haber recibido en la reunión de gabinete del 24 de septiembre de 1975, cuando él ya era el jefe del Ejército y el senador Ítalo Luder se desempeñaba como presidente interino debido a la licencia por enfermedad de la presidenta Isabel Perón.

 “No había otra solución, dijo Videla al admitir el plan sistemático de la cúpula militar para eliminar personas
En esa reunión de gabinete, a pedido de Luder y seis meses antes del golpe de Estado, Videla expuso cuatro alternativas para luchar contra las guerrillas, donde "la diferencia esencial consistía en la graduación que se establecía en la centralización del comando y de la toma de decisiones".

Videla asegura que Luder eligió la alternativa más dura contra las guerrillas, el "Curso de Acción Número 4, que implicaba un despliegue amplio y simultáneo de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y policiales para detectar la presencia de un enemigo mimético que se escondía en el ambiente y aniquilarlo. Con un súmmun de libertad de acción para esas fuerzas desplegadas en todo el territorio". Como contrapartida, "a lo sumo en un año y medio el terrorismo estaría, cuanto menos, controlado".


María Estela Martínez de Perón (Getty Images)

Luder, que también está muerto, siempre negó que esa decisión implicara una ruptura del estado de derecho y un aval a las violaciones a los derechos humanos. La sentencia contra los comandantes, en 1985, avaló su interpretación.

Al mes siguiente, en octubre de 1975, el gobierno delegó por decreto en las Fuerzas Armadas la lucha contra las guerrillas —en la práctica, sin el control de un gobierno que, a esa altura, estaba muy debilitado— y el país fue dividido en cinco zonas, cada una a cargo de un comandante.

En una de las entrevistas que le hice, Videla sostuvo que, "siguiendo con el cronograma que le habíamos prometido al presidente Luder, a fines de 1977 la guerra estaba controlada; no derrotada, pero era cuestión de tiempo. Para el Mundial (1978), la guerra estaba prácticamente terminada".

Videla sostuvo que los militares llegaron al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 sin saber bien cómo eliminar a ese "conjunto grande de personas" que era "irrecuperable". La mayoría de esas personas estaban siendo capturadas o lo serían en los próximos meses.

Tanto fue así que en los primeros meses de la Dictadura algunos jefes militares organizaron fusilamientos durante traslados de presos y los disfrazaron como intentos de fuga. Pero, pronto los desecharon porque despertaban lógicas sospechas.

Agregó que "la solución fue apareciendo de una manera espontánea, con los casos de desaparecidos que se fueron dando. Casos espontáneos, pero que, repito, no eran decididos por un joven oficial recién recibido; no, casos que eran ordenados por un capitán que, a su vez, recibía la orden del jefe de la brigada, que, a su vez, recibía la orden del comandante o jefe de Zona".

Y señaló: "Era una figura (la del desaparecido) que venía del gobierno peronista", en especial luego de aquellos decretos firmados en octubre de 1975.

Algo más sobre el carácter descentralizado en la ejecución del plan: "La responsabilidad de cada caso recayó en el comandante de la zona", que utilizó la forma que consideró más apropiada para capturar a los "objetivos" y hacer desaparecer sus cuerpos.

 La secretaría de Derechos Humanos durante el kirchnerismo determinó que los registros oficiales indican que hubo 6.348 desaparecidos
"A mí los comandantes o jefes de zona no me pedían permiso para proceder; yo consentía por omisión. A veces, me avisaban. Recuerdo el caso de una visita a Córdoba y el general Luciano Menéndez me recibe con esta novedad: ´El hijo de Escobar andaba en malas juntas y los liquidamos anoche´. Era el hijo de un coronel que había sido compañero nuestro de promoción; entonces, yo ya sabía que si Escobar venía, le tenía que decir: ´De ese tema no quiero hablar´".

La primera edición de este libro fue publicada en 2012 y resultó muy criticada por el kirchnerismo gobernante, las organizaciones de derechos humanos y los periodistas y medios afines. A simple vista, esa reacción parece inexplicable dado que Videla admitió la existencia de un plan sistemático en la represión ilegal. Pero, hubo otros tramos reprobables desde el punto de vista del kirchnerismo y los liderazgos de derechos humanos. Uno de ellos fue cuando Videla sostuvo que "eran siete mil u ocho mil las personas que debían morir".

Políticamente interesados, los organismos de derechos humanos consideran que la cifra de víctimas fue de 30 mil y de ahí no se mueven, por más que la propia secretaría de Derechos Humanos haya determinado al final de la gestión anterior que los registros oficiales indican que hubo 6.348 desaparecidos durante la dictadura.

Tampoco les gustó que Videla hablara sobre el respaldo de la mayoría de los partidos políticos, incluido el Partido Comunista, y de buena parte de la opinión pública a la dictadura que él encabezó durante cinco de los siete años y medio que duró el llamado Proceso de Reorganización Nacional.
Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio (Serrat).